Y es que no te puedo perdonar,
y me vuelvo de cristal,
y me miras sin saber,
que poder hacer.
La hora ya llegó,
me rompo en mil pedazos,
llega mi corazón,
y da gritos mientras tanto.
No sabes que decir,
yo no sé contestar,
nos quedamos allí,
plantados en soledad.
Me miras y reí,
pero qué mas da,
te quiero.
Es mi única verdad.