¿Eres infeliz? ¿En serio? Dios, siento que tengas una casa, comida todos los días, amigos que te arropan cuando quieres, padres que te quieren y darían la vida por tí, hermanos idiotas que te ayudan cuando quieres, una sonrisa envidiable, un perro que juega contigo hasta cansarte, un colegio amigable, tu guitarra y tu piano, tus dos euros para el kiosko que frecuentas, ropa que has escogido tú mismo, cuatro pares de zapatos.
Cómo lo siento. La felicidad reside en todas esas cosas que no valoramos y que no damos importancia. Ahora vete a tu casa, siéntate, piensa y sonríe. Coño ya.
Creo que es hora de madurar. Ver las cosas de una forma más humana. Más mundial, diría yo. Menos individual. No siempre eres el centro de atención, no siempre todos te quieren, no siempre harás todo bien, no siempre harán lo que dices, no siempre tendrás lo que quieres. Y qué. ¿Puedes seguir sonriendo? Sí. Quien menos te lo esperas, te saca una sonrisa tu peor día. Y por eso le tienes que dar más importancia a los demás.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)