Qué mas da el resto del mundo si tú estás sonriendo. Deja de pensar, en esto, aquello, lo otro. Nos comemos la cabeza en pequeñas cosas y no nos dejan disfrutar lo que de verdad tendríamos que valorar. Abre los ojos y cierra la mente. Solo un poco.
Es hora de escribir algo para que nadie lo lea, ¿no? Sólo diré una cosa: "Dios, que te dejen para mí que yo si sé valorarte."