¿Pero qué me cuentas que yo no sepa? Yo sabía que eras para mí, que cada segundo que te miraba era por que era para mí. Tus sonrisas, tus chistes, tus llantos, tus penas, eran todas para mí. Cada herida, cada frase, era para mí.
Pobre ingenua y egoísta que estaba hecha. Ahora me han dado palos.
Muchos palos.
