Ves una oportunidad y te lanzas a ella. Pero luego, después de tantas ingenuidades empiezas a pensar. ¿Pensar? No. Razonar. No es tuyo. Nada es tuyo. Aquí no está en juego ningún destino. Sólo tienes que vivir, sólo tienes que reir, hablar. Olvídate de lo demás, que son solo canciones imposibles de olvidar, que están caducadas, y también en soledad.