No sabes lo difícil que es para mí hablar. Me tiembla la voz, y mis lágrimas afloran por mis ojos. Que vida la mía, que quise y no me atrevo a querer, y lo que es peor, no me atrevo a recordar.
¡Por que me arrepiento de cada lágrima o minuto pensado en tí! ¡Por que me arrepiento de haberte querido! Nada es como quieras, nada es como es. ¿Entonces qué es todo? ¿Una película sin rodar? Que me entierren de pie, que he vivido toda mi vida de rodillas.