No eres perfecto. No serás la mejor persona, no tendrás los ojos más bonitos, los labios más sexys, una nariz perfecta, un cuerpo envidiable. No serás tan amable como los demás, no serás tan caritativo, no serás tan divertido, no serás tan irresistible. No serás todas esas cosas que la gente quiere en una persona. Pero ¿sabes qué? Eres grande. Por que eres tú, y no eres una copia de los demás. Por que eres alto, bajo, guapo, feo, sociable, divertido, aburrido, generoso, egoísta, borde, enfadadizo, soñador, romántico, enamoradizo, capaz de todo, introvertido, tranquilo, hiperactivo, vergonzoso, atrevido, cruel, sensible, antisociable... No siempre la gente dirá lo que quieres, ni hará lo correcto, ni te querrá tanto como tú a ellos. Ni nada de nada. Por que nada es perfecto. Pero sigues para adelante, paso a paso, lágrima a lágrima, corazón a corazón. Nada es perfecto. No es que tu vida sea peor, es diferente, y sólo tú puedes arreglarla. Los problemas no están para llorarlos, están para solucionarlos, superarlos y reirse de ellos a las dos semanas. Esto es aprender a vivir. Enamórate de tu vida, por que incluso las lágrimas son preciosas.