A veces hay personas que te cambian un poco la vida. Pero es inevitable. No es que tu lo decidas... no. Lo notas una vez que pasa el tiempo. Cuando te quieres dar cuenta, la quieres, la amas o puede que la odies. Pero te has dado cuenta de tantas cosas, que sientas lo que sientas, a veces es de agradecer que cuando tú dijiste algo, esa persona se riera, o te insultara o se fuera sin mediar palabra. Por que eso, quieras que no te hizo pensar, y ser mejor persona. También agradece que se enfadó, que te gritó, que lloraste, que lloró y todas esas cosas que se suelen hacer en estos enfados adolescentes. Agradece cuando soltó varias carcajadas con esas bromas que no tenían gracia, o cuando habló con otra persona sobre ti, estando todo planeado. Cuando te miró y supiste que quería decir, cuando cantasteis hasta hartaros de una canción, insultaros con cariño, hacer locuras, y saber cosas mutuas que nadie se imaginaría. Amigos hay pocos en el mundo. Da gracias.