Quererte a tí mismo es hablar con una persona y que no te tiemble la voz. Es mirar a alguien y aguantar la mirada. Es proponerte algo y creer lograrlo.
Es una de las mejores sensaciones que se pueden tener, ya que ves que hay un final feliz para todo cuento, que hay una salida a los problemas, y que tarde o temprano tendrás eso que quieres o deseas.
Si tienes poca autoestima sabrás a qué me refiero:
Quieres algo y te ves incapaz de conseguirlo, ves a la gente de tu alrededor superior a tí en muchos aspectos de los que antes ni siquiera te fijabas, te importan cosas de las que antes te reirías, e incluso a veces te machacas a tí mismo aquellas cosas que odias de tí.
Estás en mi situación si te has visto en todas estas situaciones. ¿Pero sabes qué? El mundo no se acaba aquí. A tí y a mi nos quedan muchos días, minutos y segundos. Tú hablas, comes, ves, escuchas... todo como yo, como ellos, como todos. Eres una persona más, especial. Por que el mundo es como una enorme máquina. Una enorme máquina que con el tiempo tiene pequeñas o grandes actualizaciones, y que requiere de piezas y engranajes nuevos, y como entenderás, una máquina necesita renovarse constantemente.
Si estás en el mundo es por que eres una pieza imprescindible. "¿Yo en qué lo cambio?" pensarás; respiras, caminas, mueves, cambias el mundo. Y una sonrisa puede hacer que el humor de una persona cambie su rumbo durante semanas. No queramos crecer antes de lo debido, por que para dejar un buen legado, hay que respirar mucho.
Lo bueno se hace esperar.